Una tradición de la Navidad Sueca son las Pepparkakor, galletas condimentadas de jengibre con canela y clavo. Estas galletas fueron introducidas en el siglo XIV por las monjas y se utilizaban como medicina por la gente rica. Las especies eran muy caras y se decía que curaban distintas enfermedades.
El efecto real de estas galletas en aquella época podía ser tan dudoso como la creencia actual de que nos vuelve buenas personas o de buen corazón.
"Coge otra, debes necesitarla", se dice muy a menudo cuando te las ofrecen con el café o con el glögg como indirecta para indicar que te faltan estas características en tu personalidad.
Si coges una de esas galletas y la pones en la palma de la mano, piensas un deseo y con el dedo índice de la mano que te queda libre golpeas en el centro de la galleta. Según la tradición sueca, si se rompe en 3 trozos tu deseo se hará realidad, si no, puedes disfrutar de su magnífico sabor en pequeñas porciones.
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